Curtincapac

La parroquia Curtincápac es una de las tres parroquias rurales que integran el cantón Portovelo, ubicado en la zona alta de la provincia de El Oro, Ecuador. Su nombre tradicional posee un significado histórico y cultural que se traduce como «Tierra de hombres valientes»

Geografía y Población

Ubicación: Asentada en las estribaciones orientales de la cordillera occidental de los Andes.

Altitud: Localizada a una altura de 1070 metros sobre el nivel del mar.

Extensión: Cuenta con una superficie territorial de 92 kilómetros cuadrados.

Habitantes: Su población estimada ronda los 649 pobladores fijos en el área rural.

Límites: Colinda al norte con Morales, al sur y este con Salatí, y al oeste con Portovelo.

La parroquia Curtincápac se encuentra en una región montañosa de la provincia de El Oro, con un terreno accidentado típico de la cordillera costera, que incluye valles y quebradas. Su altitud varía, lo que le otorga climas diversos, desde templado hasta subtropical.

La principal actividad económica de la parroquia es la agricultura, destacándose cultivos como el café, caña de azúcar, plátano, maíz y frutas tropicales. Además, existe actividad ganadera y minera, aprovechando los recursos auríferos presentes en la región, característicos del cantón Portovelo

Curtincápac es una parroquia rica en tradiciones. La población mantiene festividades religiosas y culturales, en particular aquellas relacionadas con la celebración de su patrono y la vida agrícola. Estas celebraciones son parte del tejido social y fomentan la identidad comunitaria.

Historia.

La parroquia Curtincápac, parte del cantón Portovelo, en la provincia de El Oro, tiene una historia que refleja el esfuerzo y la determinación de sus habitantes por lograr el desarrollo y el reconocimiento territorial. Etimológicamente, el nombre Curtincápac proviene de una mezcla de palabras de origen quechua, donde «Curti» o «Curtis» que podría hacer referencia a tierras de labranza, y «Cápac» significa poderoso o gran jefe.

Esto sugiere que el nombre de la parroquia se puede interpretar como «Tierra del Gran Jefe» o «Tierra Fértil de los Poderosos», en referencia a la historia indígena y agrícola de la región.

Antes de su parroquialización, Curtincápac fue un asentamiento rural de gran relevancia en la zona debido a su ubicación estratégica entre las colinas y montañas de la provincia de El Oro. Sus primeros habitantes eran en su mayoría agricultores y ganaderos, quienes, además de trabajar la tierra, veían en la región un potencial minero debido a la cercanía con Portovelo, una de las áreas más productivas en minería de oro en el país.

El 16 de enero de 1945, Curtincápac alcanzó oficialmente el estatus de parroquia rural del cantón Zaruma, cuando el Ministro de Gobierno, suscribe el decreto respectivo, el mismo que se publica en el Registro Oficial Nro. 207, el 8 de febrero de 1945. Luego de pertenecer 35 años a la jurisdicción del cantón Zaruma, la Parroquia Curtincápac, pasó a ser Parroquia del Cantón Portovelo, el 5 de agosto de 1980.

La creación de esta parroquia fue un logro significativo para la comunidad, ya que significaba autonomía administrativa, la posibilidad de gestionar directamente sus recursos y necesidades, y una mayor representación dentro de la estructura política del cantón Portovelo.

Este proceso de parroquialización fue impulsado por las demandas de los habitantes locales, quienes reconocieron la necesidad de contar con una administración más cercana y eficiente para atender las necesidades específicas de su territorio. La parroquialización permitió, además, la planificación del territorio y la posibilidad de acceder a recursos del estado para mejorar infraestructuras y servicios.

La parroquia Curtincápac, desde su parroquialización en 1945, ha pasado por un proceso de crecimiento y consolidación como una comunidad organizada y en constante desarrollo. Su riqueza agrícola, su historia minera y su tradición cultural le otorgan un carácter especial dentro del cantón Portovelo. Aunque enfrenta desafíos típicos de las zonas rurales, como la falta de infraestructura en algunos sectores, la parroquia sigue siendo un ejemplo de esfuerzo colectivo y potencial para el desarrollo sostenible.